¿Liderazgo Distribuido o Carga Compartida? El Dilema de la Sexta Sesión del CTE

El Pizarrón Crítico: Análisis de fondo

La Secretaría de Educación Pública ha emitido las orientaciones pedagógicas y organizativas para la Sexta Sesión Ordinaria del Consejo Técnico Escolar (CTE) del ciclo 2025-2026. El documento, disponible en el portal de SEP CTE, propone un giro fundamental en la gestión escolar: el tránsito de un liderazgo jerárquico y centralizado hacia un liderazgo directivo distribuido. Esta propuesta busca que la dirección escolar deje de ser el cuello de botella de las decisiones y se convierta en un motor de acción colectiva, alineado con los principios de la Nueva Escuela Mexicana.

Los pilares de la propuesta: Hacia una gestión coral

El eje central de estas orientaciones es la desmitificación del «director con poderes mágicos». Citando indirectamente el modelo de Fullan, el documento reconoce que la expectativa de que un solo individuo resuelva todas las problemáticas del plantel es insostenible y contraproducente. En su lugar, se propone el liderazgo distribuido, donde la responsabilidad se comparte y el director actúa como un facilitador de capacidades.

Para aterrizar este concepto en la Sexta Sesión del CTE, se sugieren tres estrategias operativas:

  • Coordinación Colectiva: Que la preparación de la sesión no recaiga exclusivamente en la dirección, sino que sea coordinada con el colectivo docente.
  • Propósitos Compartidos: Definir las metas de la sesión mediante un diálogo que integre las necesidades reales del aula con la visión directiva.
  • Acompañamiento Crítico: Una transformación en la función de la supervisión, pasando de la fiscalización administrativa al intercambio de experiencias pedagógicas entre las 32 entidades federativas.

Además, el documento integra acciones transversales como el programa «Vive saludable. Vive Feliz» y la visibilización de la Educación Multigrado a través de la Cartografía Nacional, buscando que la gestión escolar no ignore la salud integral ni la diversidad de contextos.

La Realidad Escolar: ¿Utopía pedagógica o riesgo administrativo?

Desde la óptica de El Pizarrón Crítico, es imperativo cuestionar: ¿en qué medida el «liderazgo distribuido» es una estrategia de mejora pedagógica y en cuánto es una respuesta a la saturación administrativa del directivo?

En el contexto mexicano, el director suele ser el pararrayos de todas las tensiones: desde la gestión de infraestructura y conflictos vecinales hasta el cumplimiento de reportes exhaustivos para la autoridad. Proponer que el liderazgo se «distribuya» suena analíticamente correcto, pero en la práctica diaria, ¿no corre el riesgo de convertirse en una delegación de cargas administrativas hacia docentes que ya se sienten desbordados por la planeación situada?

«El liderazgo distribuido no es repartir tareas, sino compartir el poder de decisión.»

Si el sistema educativo sigue evaluando al director mediante indicadores de cumplimiento burocrático, ¿podrá este realmente soltar el control para convertirse en un facilitador? Resulta paradójico pedir una organización horizontal en las sesiones de CTE cuando la estructura de supervisión, aunque el documento aspire al «acompañamiento», sigue operando bajo una lógica de control vertical.

Asimismo, la implementación de brigadas de salud y la recolección de narrativas multigrado añaden capas de gestión operativa. El reto no es la voluntad del docente o el directivo, sino la capacidad del sistema para reducir la carga administrativa antes de exigir una «inteligencia colectiva». No se puede innovar en la gobernanza escolar si el tiempo del colectivo se consume en el llenado de formatos y la gestión de consentimientos informados.

Para el debate

Para cerrar este análisis, dejamos al colectivo docente y directivo las siguientes interrogantes:

1. ¿El liderazgo distribuido en tu escuela se vive como una verdadera corresponsabilidad pedagógica o como una transferencia de responsabilidades administrativas del director hacia los docentes?

2. ¿Es posible transitar a un modelo de acompañamiento pedagógico real si los supervisores siguen siendo evaluados primordialmente por la entrega de evidencias documentales?